martes, 5 de octubre de 2010

piratillas y pajarracos

La tormenta de aquella noche los había pillado cerca de tierra firme y los había devuelto al estómago del mismísimo Neptuno.
Los hombres luchaban como podían para recoger las velas y Ella en su camarote, suplicaba a los dioses que fueran benevolentes.

Todo empezó cuando dos lunas atrás encontró el tesoro en aquella isla.
Cien monedas de plata acuñadas con el ojo de un cuervo. Algunos de sus hombres se negaron a tocarlas pero otros, los más rateros, ya se veían rodeados de buenas mujeres, dispuestas a cumplir sus más obscenos deseos.

Los que sabían de aquel tesoro, contaban que a quien diera con el, el dios de los mares lo perseguiría y que en sus sueños sería atormentado por un cuervo.

Ella nunca había creído en esa patochada de leyendas de viejos piratas desdenatados, pero esa misma noche, cuando todo parecía estar en calma, ella dormía, el pájaro voló en sus sueños. Volaba y volaba sobre su cabeza graznando por su pico amenazador hasta que se posaba sobre su hombro y tan solo un instante después, el cuervo le picaba el ojo, ese ojo que despierta no tenía.
Y así noche tras noche.

Pero la tormenta de esta noche que os cuento, parecía ser el fin.
Cuando Ella subió a cubierta, lo primero que vio fue una mancha negra en el cielo, iluminada por un relámpago.
No podía ser, estaba allí. El cuervo que la atormentaba todas las noches, volaba sobre su barco maltrecho.

Y eso solo podía significar una cosa.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Qué me dice!

-Como se lo cuento caballero.
El joven paciente que vino a mi consulta la semana pasada, llegó con los siguientes síntomas;

Exceso de pensamiento, irracional por supuesto, sudoraciones en las palmas de las manos con el añadido de "tiks" nerviosos.
Palpitaciones que en caso extremo, pueden derivar en taquicardias si no se controlan a tiempo.

Me comentó, que en ocasiones perdía la razón y que en actos que él creía de valentía, llegaba a cometer tremendas locuras.

- ¿Y cómo dice usted que se llama esa enfermedad?
- Amor. Fíjese, qué palabra tan bonita para una desgracia de tal magnitud.

domingo, 29 de agosto de 2010

"quien espera, desespera"

Noche cerrada y frío helador. Un silencio, tan solo roto por el silbar del aire entre las ramas.
Siente como poco a poco, con cada bocanada de aire, sus huesos se congelan.
Está solo, es capaz de sentir como su corazón, si es que alguna vez creyó tenerlo, late cada vez mas lento.

“resiste” escucha dentro de su cabeza, pero el dolor y el cansancio son más fuertes. Solo piensa en dormir, en no despertar y descansar para siempre, pero la luna le llama y mirándola con sus ojos casi apagados por la derrota, entiende que ella está allí, que aguarda su llegada.

Sin saber cómo, consigue ponerse en pie y caminando contra el viento, emprende de nuevo la marcha, andando hacia ningún lugar y solo con ella en sus pensamientos.

Sabe que tiene que seguir, que si lucha puede ganar y que si el camino es duro, la recompensa será grande. Se lo decían los Mayores y algún día tendrá que contarlo él.

Pero por más que se dé ánimos, sabe que no es fácil y que antes de llegar a su destino caerá y sobre su caída volverá a caer.

Ni la idea de volver atrás, ni el abrazo dulce de la muerte harán que se rinda. Está claro que luchará, que hará lo posible por conseguir lo que desde el primer día de su vida quiere solo para sí. Estaría dispuesto a dar la vida en el intento si fuera necesario.

martes, 17 de agosto de 2010

¿una frontera?

Dibuja una frontera.
¿cómo?
hazme caso, dibuja una frontera.

La frontera sigue ahí. Intacta, sin haberse borrado lo más mínimo después de tantos años.

El joven volvió a su tierra, a su país, a su patria.
Y la frontera seguía ahí.

Alguna que otra vez, se atrevía a cruzar esa línea que dividía el mundo real del de los sueños. El de los ideales perdidos en alguna batalla.

Él mismo, perdido por su propia inexistencia, no llegaba a entender cuál era su puesto en aquella apestosa guerra y loco de lo que muchos decían ser amor, se perdía por la Tierra de los siete mares, queriendo encontrar a su pirata coja y tuerta.
Aquella que una vez vio contemplando su reflejo en el agua dulce.

jueves, 29 de julio de 2010

una cerveza por favor .

¿Lo de siempre?
Si, lo de siempre.

Me voy con mi cerveza a mi mesa, esa que está en el rincón oscuro desde donde puedo ver a todo el mundo. No es cotilleo, tan solo trabajo de campo.

Saco mi cuaderno y mi lápiz, como siempre sin punta. Me gusta afilarlo cuidadosamente con la navaja. Ya está, lo tengo todo. Nada de goma, lo dibujado dibujado está.

No tengo problema en ocultarme de la vida que allí transcurre, siempre paso desapercibida.
¡Ahí está! puntual como siempre.
Él no sabe ni mi nombre pero no importa, cada día que dibujo sus ojos, puedo leer algo nuevo en ellos.
No es el más alto, ni el más fuerte, pero tiene algo que lo hace diferente al resto.

Siempre de negro, con ojos fríos. Es como si se escondiera de algo o de alguien.

Charla con sus amigos y yo hago mi trabajo. Lo estudio, veo como se mueve, como de vez en cuando sonríe o como agarra el botellín.

Hoy está diferente, anda más distraído que de costumbre y eso altera mi dibujo.
Nunca he cruzado palabra alguna con él y tampoco creo que sepa de mi existencia, pero no me importa, ya sé quien es.

Parece que hubiera subido del mismísimo infierno, como si le hubieran echado por no ser lo que tendría que ser. Eso es lo que nos hace semejantes, a mi me echaron del cielo por no ser políticamente correcta con lo que allí se me pedía.
Desterrada a vivir entre simples mortales, mi existencia se basa en encontrar a los exiliados en la Tierra, a recoger en mi cuaderno la mirada de los perdidos que no entienden qué hacen aquí.

Él es el Elegido. El escogido para dominarnos.
Me ha costado meses darme cuenta de que era él, pero aquí está, dónde sino, en un antro donde esas almas perdidas venimos a encontrarnos.

Solo él conocía su verdadera identidad y ahora, yo también lo sé.

Tu secreto está a salvo conmigo. Ni los de arriba ni los de abajo, sabrán que te he encontrado.
Sabes que algún día me arrodillaré ante ti y detrás de mi, toda la humanidad.

lunes, 19 de julio de 2010

Ella o Yo?

Ella pensaba en su desdicha. Pensaba en cómo perdió su ojo y cómo quedó maltrecha de su pierna.

Fue una noche de tempestad. Sus hombres, agotados por el trajín que en cubierta se desataba, no se dieron cuenta de que a su capitana se le caía el palo de mesana encima. Del impacto fue arrastrada hacia atrás y quedó inconsciente al golpear su cabeza contra el timón.
Lo siguiente que Ella pudo recordar, era ver su rostro desfigurado en un espejo.
A menudo lo contemplaba y nunca veía el mínimo atisbo de recobrar la vista y de que la cicatriz que la desfiguraba el rostro se perdiera entre las mareas.

Un día, durmiendo en su camarote, Ella tuvo un sueño.
Soñó con un amanecer que no era verde, pero que era el más hermoso que había visto hasta el momento.
En el sueño, Ella no estaba en su barco, estaba en tierra firme.
Enterró sus pies en la arena de la playa donde se encontraba. Dios, que sensación tan placentera, arena caliente y la luna acababa de esconderse tímida de encontrarse con el sol.

Caminó y caminó durante horas al ritmo que su pierna dañada le permitía y al final llegó hasta un claro dentro de la isla. Allí vio una cascada de agua dulce y con ganas de refrescarse, dejó su ropa encima de una roca y se metió.
Relajada por todo lo que la rodeaba no se dio cuenta de que el agua entraba en ebullición.
Cuando notó el calor salió de allí y bloqueada por lo que sucedía solo pudo quedarse de rodillas mirando como el vapor la envolvía.

A dos metros de Ella, había algo observándola. Se acercó a Ella y le susurró algo al oído.

De la impresión, Ella saltó de la cama y notando algo extraño en sí misma, fue corriendo a por el espejo que la hacía rechazarse día tras día.

No podía ser. Debajo del parche no había piel muerta ni restos de accidente alguno. Su ojo volvía a tener el mismo color que el otro, del azul del mar que navegara.
¿Y su pierna?. Se puso a caminar y vio que su rodilla volvía a su sitio si la doblaba.

¿Qué era aquello que la sorprendió en sus sueños, que le había susurrado?